
El hemisferio norte me está haciendo experimentar cosas nuevas. Como por ejemplo, el prescindir de la intermediación humana en los supers o minimercados, comúnmente conocidas como cajeras, la seguridad de caminar por la calle sin temor, revistas de chimentos con celebridades desconocidas en sus portadas, entre otras.
Pero si hay algo a lo que definitivamente no puedo acostumbrarme, es al frío.
Un frío tan gélido que penetra en lo más profundo del ser para instalarse en los huesos y retardar su efecto hasta horas más tarde de su exposición.
Un frío más frío que una madrugada de junio en la rambla. Más frío que hacer surf en el río de la plata en julio.
Más frío que tomarse un helado demasiado rápido para lograr el conocido "brain freeze". Más crudo que boliche en montevideo después de las 6 am.
Más insoportable que caminar con un roedor mordiéndote la pierna constantemente.
En fin, la próxima vez que se apichonen por 15 grados y piensen "que embole, ni da salir con este frío", les recomiendo a todos que agarren esos 15 grados los acaricien, les hagan mimos, los abracen, les hagan cariñitos, le hagan regalitos y pidanle que nunca más los deje.
2 comentarios:
prometo abrazar los 15 grados cuando vengan ;)
jajajaja en donde estas qe hace tanto frio???
Publicar un comentario