Pueden encontrarse innumerables ejemplos, Charlie bit my finger, Justin Bieber, este nenito que canta
Está más que claro, que todos los seres humanos somos hijos de alguien, pero estos casos son bastante particulares. Los padres se ven altamente involucrados en este proceso.
Lejos han quedado las épocas en que los padres canalizaban la fama de sus hijos de manera directa. Los vestían de marineritos y los llevaban a castings para publicidades de comida de bebé, de perro, juguetes del momento, entre otros.
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| Este bebé también fue víctima de la viralización |
¿Piensan que los gemelos que discuten les causará gracia enterarse que fueron viralizados en el pasado?
Porque es muy fácil criticar a las redes sociales, toda la información que ponemos y hacer una serie de teorías apocalípticas al respecto. Pero al menos, nosotros somos conscientes y responsables de nuestras propias careteadas. ¿Qué culpa tienen esos bebés?
¿A ustedes les parece que les va a ser fácil seguir con su vida una vez que encuentren esos nefastos videos en la web?
Si ya es suficientemente humillante cuando tus padres muestran los videos de los actos escolares o la bat mitzvá años después, a un grupo reducido de familiares, imagínense eso a una escala global. No debe ser para nada agradable.
Por eso, estimados padres, dejen de obsesionarse con viralizar a sus hijos. Canalicen sus deseos de fama comprándose un porsche, o haciéndose una cirugía plástica, manéjense entre ustedes, no exploten a sus indefensos hijos.
Porque no queremos poblar el mundo de Lindsay Lohans, Macaully Culkins ni Mary Kate Olsens.
