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miércoles, 13 de abril de 2011

La viralización de los indefensos

Desde la aparición de aquel niño sentado en el auto junto a su padre calmándose al ritmo de Bob Marley hasta Greyson Chance, el púber que canta igual que Lady Gaga. Este nuevo fenómeno se ha asentado: La viralización de hijos.

Pueden encontrarse innumerables ejemplos, Charlie bit my finger, Justin Bieber, este nenito que canta

Está más que claro, que todos los seres humanos somos hijos de alguien, pero estos casos son bastante particulares. Los padres se ven altamente involucrados en este proceso.

Lejos han quedado las épocas en que los padres canalizaban la fama de sus hijos de manera directa. Los vestían de marineritos y los llevaban a castings para publicidades de comida de bebé, de perro, juguetes del momento, entre otros.

Este bebé también fue víctima de la viralización
Me parece completamente indignante. ¿Le habrán preguntado al bebé que se reía gracioso en youtube si quería ser famoso? ¿Qué creen que piense el pequeño cuando el futuro se vea a sí mismo con una risa remixada, enlentecida para parecer malévola?

¿Piensan que los gemelos que discuten les causará gracia enterarse que fueron viralizados en el pasado?

Porque es muy fácil criticar a las redes sociales, toda la información que ponemos y hacer una serie de teorías      apocalípticas al respecto. Pero al menos, nosotros somos conscientes y responsables de nuestras propias careteadas. ¿Qué culpa tienen esos bebés?

¿A ustedes les parece que les va a ser fácil seguir con su vida una vez que encuentren esos nefastos videos en la web?

Si ya es suficientemente humillante cuando tus padres muestran los videos de los actos escolares o la bat mitzvá años después, a un grupo reducido de familiares, imagínense eso a una escala global. No debe ser para nada agradable.

Por eso, estimados padres, dejen de obsesionarse con viralizar a sus hijos. Canalicen sus deseos de fama comprándose un porsche, o haciéndose una cirugía plástica, manéjense entre ustedes, no exploten a sus indefensos hijos.

Porque no queremos poblar el mundo de Lindsay Lohans, Macaully Culkins ni Mary Kate Olsens.

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