
Tener amigos es algo lindo, pues, porque son compañeros de vida. Te acompañan siempre, están ahí cuando los necesitas (y cuando no también). Pero, tener amigos no te garantiza que un viernes a la noche quieras ir a ver a tu banda preferida que se vino especialmente desde katmandú a tocar a tu ciudad. Claro que no, porque al preguntarle a ellos si estarían dispuestos a hacerte compañía en dicho evento, obtendrías respuestas de este estilo: "
"UUUU, la verdad que justo es el cumple de la tia abuela de mi madre, decí que está re moribunda sino me re mandaba"
"Paa, es que tengo un examen de física cuántica justo al otro día, perdoname, man"
"A ese lugar? Noooo queda re lejos, y tenemos que ir en taxi? y después como volvemos? no no, yo ahí no me mando"
Pero la dura realidad es que estas no son respuestas verídicas, sino que son excusas ficticias que tus amigos utilizan para no decirte que no comparten tus gustos musicales.
Fue así como se me ocurrió una solución viable a este tan frecuente problema: la clonación. Es muy fácil, simplemente te clonás a vos mismo. Este clon estará igualmente emocionado que vos en ir al evento que te morís por ir, podrán compartir la tarifa del taxi la cual saldrá lo mismo porque van y vienen al mismo lugar, cantará contigo todas las canciones, siempre tendrá buena onda. Así nunca vas a tener que ir solo concierto, cine, o lo que sea.
Eso sí, cuando finalmente todos podramos acceder a la clonación cabe la posibilidad de que alguno comente "che, que loser este, vino con su clon"





Si yo fuese a fabricar el control remoto de un aire acondicionado lo haría de la siguiente manera. Le colocaría tres botones: Uno rojo, uno con una flechita indicando hacia arriba y otra hacia abajo. Así de simple. Que un botón sirva para prender y los otros dos para subir y bajar la temperatura ambiente a gusto.